Rasgueo Diario

Cómo tocar el acorde de Fa en la guitarra sin usar la cejilla

Mis dedos ya están sobre las cuerdas, buscando el primer traste, cuando me acuerdo del mensaje larguísimo que me mandó Fidela hace unos días: quiere saber cuál de los dos Fa sin cejilla debería enseñarle a su pequeña congregación, porque las dos versiones que menciono en mis notas no suenan igual y no sabe cuál usar el domingo. Llevo tiempo pensando en acordes fáciles de guitarra cristiana que no obliguen a nadie a pelear con la cejilla completa desde el primer día, y con este Fa aprendí que no hay una sola salida, hay dos, y cada una sirve para un momento distinto en la práctica de un principiante adulto.

Antes de llegar siquiera a comparar las dos versiones, tengo que confesar algo: perdí buen rato copiando videos de rasgueo, tratando de adivinar solo con la vista cuándo la púa subía y cuándo bajaba. Nunca logré que mi mano entendiera el patrón así, y ese rasgueo torpe fue el telón de fondo con el que aprendí el Fa: mal compás, cuerdas mudas, la letra de la canción perdida en algún lado.

Dejé de pelear con el Fa completo y busqué otra salida

El Fa mayor tradicional pide que el índice cubra las seis cuerdas en el primer traste, y durante mucho tiempo mi mano de cuarenta y tantos simplemente no cerraba esa pinza completa. Sentía el filo del primer traste clavándose bajo la yema del índice cada vez que intentaba sostener el acorde sin que me temblara el pulso, y el resultado casi siempre era el mismo sonido apagado que detenía el rasgueo a medio verso. No voy a meterme aquí en por qué duelen tanto los dedos al principio — eso ya quedó apuntado en otro lado — pero sí puedo decir que fue ese dolor el que me hizo buscar otro camino.

Mano de un principiante adulto intentando la cejilla completa del acorde de Fa en guitarra acústica

Un sábado, cruzando el Mercado de la Cruz camino a comprar café, vi a los músicos que tocan junto a los puestos de jugo cambiar de acorde sin ni mirar el mástil, y pensé que esa naturalidad tenía que existir también para alguien como yo, aunque fuera con trampa.

El Fa de cuatro cuerdas: la técnica de guitarra que casi todo principiante adulto prueba primero

La primera salida es la que más rápido rescata una canción en marcha: ignorar las dos cuerdas más gruesas y armar el acorde solo con las cuatro delgadas. El índice pisa la primera y la segunda cuerda en el traste uno, el medio va en la tercera cuerda traste dos, y el anular cierra en la cuarta cuerda traste tres — las mismas tres notas del Fa, Fa-La-Do, nada más que repartidas en menos cuerdas. El secreto no está en apretar más fuerte, sino en colocar los dedos lo más cerca posible del traste de metal; si los pones a la mitad del espacio, se dobla el esfuerzo.

Posición del Fa de cuatro cuerdas, un acorde fácil de guitarra sin cejilla para manos de principiante

Cuando me suena apagado o con ese golpeteo metálico, sé que el problema ya no es la cejilla sino otra cosa que también dejé apuntada aparte. Lo que sí gana esta versión es velocidad: la mano llega, el acorde suena, la canción no se detiene. Lo que pierde es cuerpo — tocando solo en la sala, se nota poco, pero metido entre el bajo y las voces de todo el grupo el domingo, ese Fa delgado casi desaparece.

Usar el pulgar por encima del diapasón

Esta segunda salida toma más paciencia: el pulgar se estira por encima del diapasón y pisa la sexta cuerda en el primer traste, mientras el índice toma la segunda cuerda, el medio la tercera y el anular la cuarta, la quinta cuerda mejor ni tocarla. No hay cejilla en ningún dedo, pero sí hace falta que la mano alcance y que el pulgar tenga la flexibilidad para llegar hasta allá.

La primera vez que lo intenté, el pulgar se quedó corto y terminé soltando la nota grave a medias. Pero cuando por fin acomoda, el Fa suena completo, con el mismo peso que el Sol o el Do que lo rodean — justo lo que buscaba Fidela para que nadie note el cambio de acorde en medio del coro. Sé que tarde o temprano hay que sentarse con la cejilla completa de frente, y ese pleito ya lo he ido contando en otro lado; esta versión con el pulgar es apenas un puente hacia allá, no el destino. Lo que de verdad decide si un cambio suena natural casi nunca es el acorde solo, sino el segundo exacto en que la mano llega — y ese tema también merece su propio espacio.

Cuál usar según el momento del ensayo

Hace poco, en un cambio a Mi menor durante la alabanza, ni el pastor volteó a ver qué pasaba — la nota entró sola, sin que mis dedos avisaran que algo distinto estaba pasando ahí abajo. Esa calma no llega igual con las dos versiones del Fa.

Si tus dedos todavía se cansan rápido y lo único que necesitas es que la canción no se detenga en tu sala, usa el Fa de cuatro cuerdas: nadie que esté cantando contigo va a notar que faltan dos cuerdas. Si ya tocas acompañado — con el bajo, con otra guitarra, con voces que se sostienen en el Fa un compás entero — vale la pena pelear con el pulgar sobre el diapasón, aunque tome más ensayos acomodarlo bien.

El viernes, compartiendo una cerveza en la banqueta con Macario, mi vecino de enfrente, me preguntó por qué ya no se oye que me trabe tanto por las noches. Le dije la verdad: no dejé la cejilla por completo, nada más aprendí cuál de las dos salidas pedir según el momento. Hay quien de plano prefiere resolverlo con una cejilla postiza — un capo — para cambiarle el tono entero a la canción y esquivar el Fa de una vez, pero esa es otra historia que no me toca contar aquí.

Cuaderno con las dos técnicas dibujadas a mano para tocar Fa sin cejilla en guitarra cristiana

Anoto las dos versiones en el mismo cuaderno donde dibujo los acordes a mano, junto a la lámpara que dejo encendida cuando ya todos duermen. Si sientes los dedos rígidos todavía, ahí tengo apuntados los ejercicios para fortalecer los dedos guitarra para adultos principiantes que me sirvieron antes de animarme siquiera con la versión del pulgar. Y si te preguntas por qué alguien de cuarenta y tantos se mete en esto sin maestro ni prisa, ya escribí sobre mi experiencia al aprender guitarra en casa paso a paso con un curso y cómo cada atajo, incluido este Fa partido en dos caminos, tiene su lugar mientras no se vuelva la excusa para dejar de avanzar.

Le voy a responder eso a Fidela: que pruebe primero la de cuatro cuerdas para no perder el domingo, y que cuando su grupo crezca, se anime con la del pulgar. Las dos son Fa. Las dos sirven. Solo hay que saber para cuál momento es cada una.

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